Por un lado, está la indudable molestia que supone para todos los que queremos disfrutar de un cielo libre de contaminación lumínica y que no queremos ver la noche convertida en una pista de baile de discoteca (recordad que pertenecemos a Celfosc, y deberíamos dar ejemplo). Esto lo digo tanto por los observadores visuales como por los fotógrafos. Por otro, los serios riesgos para la visión que suponen. Creo que pocos de vosotros compraríais una pistola justificando el buen uso que le ibais a dar. Sabéis que el riesgo es demasiado grande en relación a unos supuestos beneficios, y que los accidentes ocurren. Por eso son accidentes.

No se puede controlar a dónde va a parar y cómo se refleja un haz potente que se expande y que no ves (la parte infrarroja de la que os hablé en la agrupación). Con una potencia de laser 3000mW, la proporción de radiación infrarroja puede suponer un serio riesgo para quienes manipulan el láser y quienes estén alrededor, especialmente por los reflejos especulares incontrolados. El riesgo de lesión aumenta por la noche a oscuras, que es cuando se usan en astronomía, porque la pupila está mucho más dilatada y la cantidad de radiación que puede llegar a la retina es mucho mayor que en condiciones de buena iluminación.

Si un láser de laser 5mW no se puede ver desde la ciudad, el problema no es de la falta de potencia del láser (aunque puede ser verdad lo que dice Isaac, en estos láseres los 5 mW indican el máximo de potencia, no que esa sea la potencia real mantenida), sino de la tremenda contaminación lumínica de la ciudad. Para combatir esto hay dos medios: por un lado, un dispositivo tipo Telrad, que no produce más contaminación lumínica, es más barato que el láser y no molesta ni pone en peligro a nadie, y por otro sensibilizar a las autoridades de la insensatez de producir dicha contaminación. Sabéis que contáis conmigo y con Celfosc para eso, aunque sea un proceso largo y muy ingrato, pero las autoridades deben empezar a escuchar propuestas en este sentido, de lo contrario nunca cambiará nada porque pensarán que esto no tiene interés para la ciudadanía. Si estás en una clase con niños (o no tan niños...) y hay mucho ruido y nadie se entiende, lo mejor no parece que sea gritar más que el vecino, verdad?

El láser que queréis comprar dice que es de clase IIIb (pero a saber, porque no está homologado), o sea, sólo se permite su uso "profesional específico", no ha pasado controles homologados en Europa y, viendo el precio, lo más seguro es que carezca de filtro de bloqueo infrarrojo o laser 20000mW que éste no sea lo suficientemente eficaz. O sea, que en España NO es legal su uso para esta aplicación, aparte de que tampoco sería legal el aparato en sí por su falta de homologación con respecto a las normas europeas.

Por esa razón, además de por motivos educativos y por principios, no he vuelto a comprar ningún laser 30000mW de este tipo desde que se me rompió el mío hace unos años, aunque era de sólo 5 mW. Y, sabéis qué? Pues que he visto que puedo seguir viviendo sin él y disfrutando de la astronomía, sabiendo que mi disfrute no va a molestar a otros ni a aumentar la contaminación lumínica.

Punteros Laser 50000mW

Los punteros láser que se venden al público tienen un máximo de un milivatio (mW), lo cual equivale a una milésima parte de un vatio, según las investigaciones de la agencia de salud pública inglesa, Public Health England (PHE).
Este tipo de punteros son demasiado débiles como para dañar la vista, salvo en circunstancias excepcionales.
Sin embargo, fuentes del PHE aseguran haber encontrado punteros láser a la venta mucho más potentes, muchos de los cuales pertenecientes a la Clase 3 ó 4 y se venden en internet.
"Estos dispositivos son extremadamente peligrosos y no deberían venderse al público", explican.
"Muy peligrosos"
El experto en aviación Julian Bray dijo que los llamados "observadores de aeronaves" juegan a apuntar a los aviones, tratando de dirigir el haz de luz hacia la nave.
Este tipo de incidentes se están volviendo bastante habituales y son "muy, muy peligrosos".
"Recomendamos encarecidamente que quien vea a alguien utilizar un láser en la noche en las cercanías de un aeropuerto debe contactar inmediatamente a la policía", advirtió un portavoz de la CAA.
En noviembre de 2015, el ojo de un piloto de British Airways fue dañado por un láser de fuerza "militar", que deslumbró la cabina de su avión a principios de ese año.
Según Bray, los punteros láser suponen una amenaza para toda la aeronave.
Todavía no es un delito poseer un puntero láser, pero la NPAS quiere introducir leyes más severas en el Reino Unido para frenar la venta y el uso de estos dispositivos.
Y la Asociación Británica de Pilotos de Aerolíneas está de acuerdo: "los punteros láser deberían ser clasificados como armas ofensivas y prohibirse en el Reino Unido", reclaman. Unas advertencias que tal vez hagan eco en otros países.